"SI JEHOVÁ NO EDIFICARE LA CASA, EN VANO TRABAJAN LOS QUE LA EDIFICAN" Salmo 127:1

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El hornero, símbolo de nuestras pampas

miércoles, 18 de agosto de 2010

Prosperidad para el creyente

El otro día alguien me preguntó acerca del evangelio de prosperidad. Básicamente el evangelio de la prosperidad propone la idea de que los creyentes tienen que recibir bendiciones materiales, si no manejamos un coche nuevo y vivimos en una casa buena, tenemos un trabajo bien pago y estamos rebosando de buena salud es por falta de fe. Algunos dirán que debemos visualizar la bendición, pedirla y así recibirla.
Los textos citados son Levítico 26 y Deuteronomio 27 y 28. ¿Cómo responderemos a esta enseñanza? ¿Es bíblica? Hay varios puntos para tomar en cuenta para conseguir una respuesta:
  • Las bendiciones y maldiciones fueron dadas a Israel, y fueron parte del pacto que Dios hizo con su pueblo en el Antiguo Testamento. Un repaso de su historia demuestra como fueron cumplidas en varias oportunidades. Por ejemplo la sequía declarado por Elías en tiempo de Acab.
  • Hoy hay un nuevo pacto, que en Cristo cumple todos las cosas prometidas en el antiguo pacto. El Nuevo Testamento declara que Cristo "es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas" Hebreos 8:6. Las mejores promesas son espirituales. El Nuevo Testamento guarda silencio sobre el bienestar material del creyente, más bien advierte que hay sufrimiento para los que siguen a Cristo.
  • Sin duda los pasajes del Pentateuco, y la historia de Israel, subrayan un principio bíblico, que obediencia trae bendición, mientras desobediencia produce resultados nefastos en la vida del creyente. Es posible entristecer al Espíritu Santo. Jesús, en Juan 14-16, claramente declara que si amamos a Dios le obedeceremos, y como consecuencia que él mismo morará con nosotros.
  • El concepto de fe que tienen los profetas de la prosperidad es totalmente errónea. Fe es dado por Dios para que, en primer lugar, podamos recibir los beneficios de la cruz. Después es posible 'obrar milagros' por fe. Pero solamente cuando Dios quiere y como él quiere. El evangelio de la prosperidad coloca al hombre en el centro de la escena, mientras el evangelio de gracia coloca a Dios en en centro de nuestro pensamiento y vida.
La experiencia de personas como Jorge Müller, que proveyó por su huérfanos por el ejercicio de la fe es un ejemplo que nos desafía, y nos anima a confiar en el Señor. Dios dio a Müller la visión de probar la fidelidad de Dios, sin pedir nada del hombre. Lo sorprendente de su experiencia es que nunca pidió nada de ningún ser humano, solamente a Dios en oración. Pero no es dado a todos sostener decenas de personas necesitadas por fe. Sin embargo por fe oramos: "El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy" y "no nos metas en tentación, mas líbranos del mal", y día tras día experimentamos la fidelidad de Dios. Con esto basta para la mayoría de nosotros. Dios es fiel. ¡Para demostrarlo no necesito manejar un BMW!

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