Los textos citados son Levítico 26 y Deuteronomio 27 y 28. ¿Cómo responderemos a esta enseñanza? ¿Es bíblica? Hay varios puntos para tomar en cuenta para conseguir una respuesta:
- Las bendiciones y maldiciones fueron dadas a Israel, y fueron parte del pacto que Dios hizo con su pueblo en el Antiguo Testamento. Un repaso de su historia demuestra como fueron cumplidas en varias oportunidades. Por ejemplo la sequía declarado por Elías en tiempo de Acab.
- Hoy hay un nuevo pacto, que en Cristo cumple todos las cosas prometidas en el antiguo pacto. El Nuevo Testamento declara que Cristo "es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas" Hebreos 8:6. Las mejores promesas son espirituales. El Nuevo Testamento guarda silencio sobre el bienestar material del creyente, más bien advierte que hay sufrimiento para los que siguen a Cristo.
- Sin duda los pasajes del Pentateuco, y la historia de Israel, subrayan un principio bíblico, que obediencia trae bendición, mientras desobediencia produce resultados nefastos en la vida del creyente. Es posible entristecer al Espíritu Santo. Jesús, en Juan 14-16, claramente declara que si amamos a Dios le obedeceremos, y como consecuencia que él mismo morará con nosotros.
- El concepto de fe que tienen los profetas de la prosperidad es totalmente errónea. Fe es dado por Dios para que, en primer lugar, podamos recibir los beneficios de la cruz. Después es posible 'obrar milagros' por fe. Pero solamente cuando Dios quiere y como él quiere. El evangelio de la prosperidad coloca al hombre en el centro de la escena, mientras el evangelio de gracia coloca a Dios en en centro de nuestro pensamiento y vida.
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