El finado Stephen Gould, científico y militante ateo, responde que el hombre es un gitano acampado sobre los límites del universo. Los sociólogos, analizando el carácter argentino, han llegado a la conclusión que es un ser sin raíces, que a la vez produce inestabilidad en la sociedad. (Alguien dijo que el argentino 'es un europeo que quiere ser un yanki') . La visión de la evolución es que el hombre aparece sin propósito, vive sin propósito, y desaparece. Sin duda esta visión del hombre destruye toda moralidad, ¿para que casarse, formar una familia, y vivir éticamente? Si no tenemos historia, no hay pasado ni futuro, es mejor comer y beber porque mañana moriremos.
Un historiador tandilense ha escrito un libro sobre la vida de Bepo, criado entre los picapedreros que vivían cerca de donde ahora vivo yo. Fue un obrero golondrina y linyero, que viajó por toda la Argentina, trabajando en las cosechas de grano, en la zafra de azúcar, etc. Los memoriosos recordarán que en el tiempo de Perón tales personas pudieron viajar gratis en los trenes de cargar. Así hizo Bepo, un hombre sin raíces, sin pasado, sin futuro, sin propósito, incapaz de formar relaciones estables. El desarraigo de Bepo es todo un símbolo del hombre que vive sin Dios.
Salmo 8 responde a la pregunta diciendo que:
- Dios ha creado el hombre, en su imagen y semejanza.
- Le ha hecho un poco menor que los ángeles, coronándle de honra y gloria.
- Su gloria estriba en servir a Dios, fue creado virrey del mundo que Dios le dio, y en el principio Jehová Dios tuvo comunión con él el el huerto de Edén.
La historia fue escrita por la letra perfecta de Dios, pero la pluma manchó la página con la tinta negra, re-negra de su pecado. La horrible rebelión humana de desobedecer el creador amante y generoso.
La imagen divina quedó dañada, el pecado fue como un cáncer que tiene ramificaciones en todo el cuerpo de la humanidad. Sin embargo nació un hombre sin pecado, que vino para corregir los errores de Adán y restaurarnos a la comunión que Adán perdió, y reafirmar el propósito por lo cual fuimos creados.
Salvación en Jesucristo nos eleva a sentarnos en lugares celestiales junto con Cristo Jesús. ¡Vaya qué gloria angelical! Así no seremos gitanos, sino un sacerdocio real, con pasado, presente y futuro, y todos gloriosos, en Cristo Jesús.