Consideren estos siguientes situaciones:
- Una familia amiga, que estuvo leyendo un comentario sobre la vida de Moisés en su tiempo devocional, llega a la conclusión de que Moisés desobedeció a Dios, en Números 16: 20,21, donde dice, Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: Apartaos de entre esta congregación, y los consumiré en un momento. porque Moisés no se apartó de la congregación, sino se postró delante de Dios y oró.
- Una amiga nos confiesa que está leyendo 1 Reyes en su tiempo devocional, y está bastante confundida, con todos los detalles acerca de los reyes.
- Un predicador enseña que Ezequías se equivocó en orar por más años de vida, porque durante estos años nació Manasés, el peor de los reyes de Judá.
- Un pastor me pregunta, '¿Cómo puedes predicar del Antiguo Testamento?' Creo que pensó que el A.T. fue exclusivamente para los judíos, y no para la iglesia.
- En una clase de la Escuela Dominical un maestro enseña a los chicos que las piedras en la honda de David son oración, lectura bíblica, etc., medios que debemos emplear para vencer al gigante Satanás.
Estamos convencidos que toda escritura es útil (2 Tim 3:16,17), sin embargo nos limitamos a leer los Salmos. Nos olvidamos que la iglesia en sus primeros años de vida solamente tenía en sus manos el Antiguo Testamento, y de ella aprendió de Cristo.
La llave es la que Jesús mismo empleó, en Lucas 24:27ss
Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas,les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían. Y les dijo: Éstas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés,
en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día.
El desafió que enfrentamos es aplicar la llave, y entender el texto, con los mismos ojos que Jesús dio a sus apóstoles. Veremos:
Moisés en su oficio de redentor y mediador prefigura a Cristo. Él no fue desobediente en no apartarse del pueblo que Dios quiso destruir, porque primero se identificó con el pueblo rebelde e intercedió por su salvación. De la misma manera Cristo se identificó con nosotros pecadores y intercede por su pueblo. Moisés tipifica la obra de mediador de nuestro Salvador.
A pesar de sus imperfecciones hay muchos paralelos entre la vida de David y la de Jesús. Su victoria sobre Goliat es una ilustración perfecta de la doctrina de la justificación, y como tal debe ser enseñado, aun en la Escuela Dominical. David, el campeón, confiando solamente en Dios, vence al gran enemigo, y todo el pueblo vence el enemigo en su nombre. Cristo vence a Satanás, y por su victoria todo su pueblo es justificado delante de Dios y victorioso sobre el pecado.
Ezequías oró en fe por más años de vida, porque hasta su enfermedad no había tenido hijo varón. Dios prometió a David que un descendiente directo será rey para siempre sobre su pueblo. La enfermedad de Ezequías fue terminal, moriría sin hijo y las promesas de Dios quedarían sin efecto. Oró en fe, porque creyó en las promesas. Dios le concedió más años de vida, y nació un hijo, Manasés. Aunque él fue un rey malo, hacia el fin de su vida se arrepintió.
Un detalle más, cuando uno lee la historia de 1 y 2 Reyes se dará cuenta que todos los reyes del reino de norte (Samaría) son comparados con el primer rey, Jeroboam. Todos siguieron en su idolatría, y hubo varios cambios de dinastía. En el reino del sur (Judá) todos son comparados con David, y hubo una sola dinastía, la de David. Así que nosotros debemos comparar nuestro andar con la vida de Jesucristo, nuestro Profeta, Sumo Sacerdote y Rey.
Ahora posees la llave, debes meterla en la cerradura, aceitarla con oración y confianza en el Espíritu, y las puertas del A.T. te cederán. Te costará trabajo, pero vale la pena. Cristo es el principio y fin de toda la historia de la humanidad. Él está presente, desde la creación hasta la segunda venida, el deseo de Dios Padre es que él tenga la preeminencia. Si él es preeminente en nuestro estudio de la Biblia, será de mucho provecho para nosotros. ¡Adelante!