Judá estuvo en grandes dificultades, los asirios estuvieron acampados fuera de la ciudad amenazando destruirla. Su presencia hizo temblar al más valiente de los judíos, pues habían destruidos las naciones vecinas, incluyendo sus hermanos en Samaría, capital de las diez tribus de Israel. Siempre actuaron con gran brutalidad, desollando vivos sus cautivas, violando y destripando a las mujeres y tirando los niños desde las alturas para divertirse.
La primera cosa que aprendemos es que Dios tiene un mensaje para su pueblo en tiempo de prueba. Nahum predijo la destrucción de Níneve, capital del imperio de Asiria, y el nombre de profeta significa 'consuelo'. Muchas veces cuando pasamos por dificultades no tenemos la energía emocional para leer detenidamente la palabra de Dios, sin embargo es imprescindible hacerlo, para escuchar lo que Dios tiene para decirnos.
Lo asombroso es que Nahum no comienza con el problema, los asirios y los temores de los judíos, sino con la persona de Dios. De capítulo 1:2 y adelante expone la certeza de su ira y la grandeza de su poder para cumplir sus juicios sobre Nínive. Dentro de esta sección está la frase Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia. Nuestro tendencia es mirarnos a nosotros mismos, preocuparnos con como sentimos, pero aquí la escritura nos lleva a contemplar a Dios en su gloria, y nunca debemos dudar de la bondad de Dios, por lo más difícil que fuera la situación.
El tercer principio es saber que Dios sigue actuando, aunque no lo vemos. 1:15 habla del mensajero de paz, está entre las sierras, escondido de los ojos de los judíos, pero viene con buenas nuevas. A veces el mensaje de consuelo tarda en llegar. En un momento llegaron las nuevas de que Senaquerib volvía a Nínive dejando 185.000 de sus soldados muertos en el campamento. Más tarde vino otro mensajero, Senaquerib ha sido asesinado. Después que Nínive ha sido destruido. Aun en los momentos más negros de nuestra situación no debemos perder vista de la realidad de que Dios está solucionando el problema en su manera, para su gloria.
Finalmente es la necesidad de perseverar en nuestros deberes. 2:1,2, para mi no es claro si es una exhortación a los defensores de Jerusalén o como sugiere un comentarista, una exhortación al profeta. Pero la cuestión es que no debemos permitir que seamos dominados por el desanimo. Solamente vamos a entrar la gloria por medio de la perseverancia. Y esta es la promesa, Jehová restaurara la gloria de Jacob. La gloria es para aquellos que perseveran, y si tu perseveras en los caminos del Señor, y yo persevero nos veremos allí.