Pero, ¿es cierto que existe la suerte y la casualidad? Es de esperar que la gente del mundo atribuyan los sucesos de la vida a cualquier cosa o influencia que no sea la de Dios. Se habla de las leyes de la naturaleza y desastres naturales cuando la Biblia testifica que en ocasiones Dios suprime o pasa por alta las leyes naturales y en otras ocasiones emplea las fuerzas de la naturaleza, como inundaciones, sequías, plagas de langostas y hasta invasiones de ejércitos enemigos, para lograr sus propósitos.
Las confesiones de fe confeccionadas por la iglesia en el siglo 17 declaran que todas las cosas fueron creados por un propósito, y que Dios administra las causas y resultados de modo tal que cumplan el propósito por las cuales fueron creados.
La doctrina de la providencia divina ha sido descuidada por lal iglesia moderna, de modo tal que hemos creado creyentes pusilánimes, incapaces de afrontar los acontecimientos adversos de sus vidas, que tiemblan delante de la falta de seguridad en su barrio o los muchachos con pasa montes que manifiestan en la plaza, y 'se arrugan' cuando sufren oposición por causa de su fe.
Dios no está solamente interesado en lo que sucede entre naciones, pero se preocupa también del gorrión que cae al suelo, y tiene contado los pelos de nuestra cabeza. Quiere decir que tu vida, y la mía, está en sus manos y él controla aun las detalles más pequeñas de nuestra existencia.
El uso de la doctrina:
- Nos quita el temor, y nos da coraje para enfrentar la adversidad. El misionero, Juan Patton, quien vivía entre caníbales y cuya vida fue constantemente amenazada, vivió en paz porque sabía que Dios disponía cuando tenía que morir, no los hombres que le persiguieron. (Dicho de paso murió a edad muy avanzada.)
- Nos posibilita adorar a Dios en cualquier circunstancia. Cuando hay sol y cuando hay tormenta podemos alegrarnos en el Señor sabiendo que todo viene de su mano.
- Nos hace descansar en la sabiduría superior de nuestro Dios. Claro que no hubiéramos dispuesto que pasáramos por dificultades y problemas, la pérdida de un empleo o de un ser querido, pero Dios es mucho más sabio que nosotros.
- Quedamos satisfechos con responder a la pregunta quejosa de "¿Por qué a mí. Señor?" "Porque mi buen Dios así lo dispone, y es para mi bien, y para su gloria."
- Nos ayuda a deleitarnos en el Antiguo Testamento. Discernir la providencia de Dios en la historia de personas, especialmente los personajes menores, añade una dimensión nueva a nuestra comprensión de cuan grande y maravilloso es nuestro Dios.