"SI JEHOVÁ NO EDIFICARE LA CASA, EN VANO TRABAJAN LOS QUE LA EDIFICAN" Salmo 127:1

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El hornero, símbolo de nuestras pampas

viernes, 5 de marzo de 2010

¿Has luchado con el Ángel?

Oseas 12: 3-5 En el seno materno (Jacob) tomó por el calcañar a su hermano, y con su poder
venció al ángel. Venció al ángel, y prevaleció; lloró, y le rogó; en Bet–el le halló, y allí habló con nosotros. Mas Jehová es Dios de los ejércitos; Jehová es su nombre.

Sin duda si fuéramos los oyentes de Oseas no tendríamos ningún problema en entender su mensaje. Jehová tenía pleito con Israel (las diez tribus), les anunciaba juicio, parece que todo estaba perdido, no había chance de volver atrás.

Sin embargo Dios siguió ofreciendo misericordia a su pueblo extraviado. Aquí apela al ejemplo del patriarca, Jacob, quien a pesar de sus errores buscó a Dios y su bendición. ¡Qué contraste con Esaú, quien no tuvo ningún interés en Jehová! Jacob fue uno de aquellas personas que se esfuerzan a entrar el reino de los cielos. La primogenitura y bendición paternal, que consiguió con engaño, no fueron cosas comunes y corrientes. Fueron favores divinos. Isaac, cuando bendijo a sus hijos, fue inspirado por el Espíritu de Dios, fue profeta.

La misma actitud de Jacob es demostrado en su encuentro con el Ángel de Jehová. No quiso soltarle antes de recibir una bendición.

Sin duda la historia de Jacob es una demostración de la gracia soberana, incondicional e inmerecida de Dios a un pobre pecador. Pero a la vez es un testimonio a la importancia de esforzarnos en las cosas espirituales. Jacob fue bendecido porque no hubo manera de detenerle en su deseo de recibir bendiciones. Aquí hay una mezcla misteriosa de la soberanía divina y la responsabilidad humana. Mientras enaltece la gracia divina también nos enseña que somos responsables delante de Dios por nuestro progreso en la vida espiritual.

A veces sentimos desanimados en la lucha espiritual. Quizás nuestra vida es chata, cosas del mundo ocupan el espacio que pertenece a Dios, o hay un pecado no arrepentido, hay desanimo, muchas cosas nos juegan en contra, estamos tentados a bajar los brazos. El susurro insidioso de Satanás es "Mejor pecar con ganas que seguir a Dios desganado."

Israel viajó velozmente por esta autopista, y estaba llegando a su destino (que fue el destierro y la desaparición de su identidad nacional). Sin embargo Dios siguió ofreciéndole misericordia. Su mensaje es, "Acuérdense de Jacob, como él puso empeño en seguir la bendición de Dios, y a pesar de sus pecados, recibió lo que buscó."

Hoy, cuando oímos las sugerencias malvadas del tentador, también hay otra voz que nos dice: "Acuérdate de Jacob", con la seguridad de que si lo buscamos con todo corazón, con toda nuestra fuerza, lo vamos a conocer. Jacob tuvo que luchar toda la noche con el Ángel, y quizás la respuesta divina para nosotros no sea inmediata. Seamos igualmente persistente en buscar las bendiciones del Señor.

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